Ante la inminente llegada de un nuevo titular del poder ejecutivo, surge la preocupación sobre la capacidad e intenciones del nuevo presidente, ¿un asesino? un loco? un incompetente?
Muchos países tienen un gran avance en este aspecto, algunos pueden destituir a sus presidentes por consulta ciudadana, otros por votación en el congreso y otros más, si se le comprueban crímenes graves en contra de la nación, pero ¿y en México?
En el artículo 86 se señala que El cargo de Presidente de la República sólo es renunciable por causa grave, que calificará el Congreso de la Unión, ante el que se presentará la renuncia, sin embargo no estipula o tipifica cuales son aquellos delitos graves, solo se dejan a el “criterio del congreso”, por otra parte en el artículo 108 dice que el presidente, durante el tiempo en su cargo, solamente podrá ser acusado “por traición a la patria y delitos graves del orden común”, y nuevamente se abstiene de señalar cuales son estas acciones consideradas “traición a la patria”, consideramos que es grave que no se estipule cuales son aquellos delitos por los cuales puede ser juzgado, aún mas que sea el congreso el que “dé el visto bueno” considerando que por lo general el presidente en turno tiene la mayoría en las cámaras, para rematar, si el presidente es destituido, la cámara llama a una votación interna para designar a un presidente interino, el cual sale de las mismas cámaras, y dado que ésta es controlada por un partido, el nuevo presidente saldría del mismo partido.
Es urgente que 1.- Se estipulen situaciones en las que el presidente pueda ser llamado a juicio, 2.- Que los ciudadanos mediante iniciativa puedan iniciar un juicio en contra de un presidente y 3.- Que el nuevo presidente no sea emanado de las cámaras, sino por uno propuesto por los ciudadanos. Comparte esta iniciativa y síguenos.