Caray, que pequeños nos sentimos al pisar la cámara de diputados, un recinto gigantesco con el más grande de los lujos, personas de traje van y vienen, “lucen tan inteligentes”, cuando nos disponemos a entrar nos percatamos de que nuestros sucios zapatos van dejando un rastro de polvo en aquel piso tan limpio, evadimos nuestro reflejo de aquellos vidrios tan relucientes y transparentes, nos sentimos tan perdidos y nos preguntamos, ¿qué hacemos aquí?, veníamos con la idea de gritarle a nuestros diputados para que nos hagan caso, pero ya aquí, nos damos cuenta de que somos tan poco y tan insignificantes que nuestras necesidades deben ser una molestia para los licenciados que deben estar muy ocupados.
En nuestra cabeza suena frase ¿Quién soy yo para mandar aquí? Mejor vámonos, regresemos a nuestro pueblo, regresemos a casa a seguir trabajando después de todo, tan poco tenemos tanta hambre, ni tanta necesidad, “o al menos eso nos decimos” tratamos de hacernos a la idea de que no es que no hayamos luchado, sino que no es necesario luchar.
Mientras salimos de las oficinas de gobierno nos convencemos de lo que ya hemos decidido, “no puedo hacer nada aquí” yo solo soy uno y ellos están muy unidos, si atacas a uno, todos se te van encima, poseen las instituciones, los sistemas de justicia y hasta a las policías, las tierras, el agua hasta el aire mismo, ¿Qué ventaja tendríamos contra todos ellos?, yo le pregunto a todos los mexicanos, ¿de qué manera podemos hacernos escuchar?
Imagino un mundo donde ni tu ni yo entramos solos a esas cámaras, imagino un mundo donde entramos todos, unidos, decididos a tomar el control, pero ese mundo solo existirá si todos trabajamos juntos, no mas divisiones, no mas partidos, no mas limosnas, es ahora o nunca, VIVA MÉXICO!! Difunde este mensaje y síguenos en esta misma página.