¿Por qué será que los mexicanos estamos tan acostumbrados a ser dominados?,

¿Es normal que las personas deseen ser súbditos?, durante el progreso de esta página nos hemos enfrentado a las siguientes frases; “si, todos son malos, pero a quien nos sugieres, por quien votamos?, quien debe ser presidente?”. A lo cual  nos preguntamos ¿por qué nuestra lucha se reduce a elegir a nuestro nuevo presidente?, a nuestro nuevo rey, a nuestro nuevo patrón, a nuestro nuevo tlatoani.

¿Es normal esperar ser sometidos?

Analizando brevemente la historia de México, nos damos cuenta de algo muy interesante, el complejo del súbdito tiene su explicación en tiempos de conquista.

En 1519 en uno de los pasajes más tristes de nuestra historia, un pelotón comandado por Hernán cortés marchó a la ciudad de México, durante dicho proceso, muchos pueblos indígenas se les unieron, de entre ellos los tlascaltecas, los españoles sabían que aliándose con estos indígenas podrían vencerlos fácilmente, además no solo se les vendía la idea de poder derrocar al imperio, sino que se les entregaban espejos a cambio de alhajas de oro y collares preciosos.

Para 1521, la ciudad de México “Tenochtitlan” cayó en el poder de los conquistadores españoles, el resultado de esta derrota derivó en la esclavización y saqueo de nuestras riquezas nacionales. Los ilusos aliados tlascaltecas (no fueron la excepción), también fueron masacrados y esclavizados.

La gran nación que solía ser Mesoamérica ahora era un mercado de esclavos listos para ser exportados, la inmensa riqueza con la que contábamos fue saqueada y enviada al otro lado del mundo, nuestra conquista era inminente, y ellos podían hacer de nosotros lo que les pareciera.

En palabras de Octavio Paz, el mexicano quedo atrapado entre dos mundos, el mundo azteca y el mundo europeo, no era español, pero tampoco era indígena era los dos al mismo tiempo, pero no era ninguno a la vez, habíamos sido derrotados, solo nos quedaba una cosa por hacer, llorar y obedecer, sin embargo la conquista no se detuvo ahí, toda nación sabe que la mejor manera de conquistar a un territorio es hacerle entender a los conquistados que no pueden revelarse, hacerles tener miedo, para que ni siquiera lo intenten.

A los conquistados y a los hijos de los conquistados se les enseñó a respetar al amo como si fuese un dios, la tierra, el agua y el aire mismo era de su propiedad y teníamos que respetarlo, dar la vida en su defensa si fuese necesario (nos convertimos en sus perros), y hay de aquel que se revelara, recibiría un castigo ejemplar para que todos entendieran que ellos eran amos y señores de la tierra que pisaban.

¿Te suena esta historia? ¿Quién te vende la idea de derrocar al imperio y te termina dando la espalda? Hoy en día no son espejos, son programas sociales o despensas. Lo peor de todo esto es que la desunión, ¿crees que si los indígenas se hubiesen unido habrían ganado?, ¿por qué hasta ahora la gente sigue defendiendo al amo con la esperanza de una limosna?

Necesitamos entender que no es normal ser súbditos, necesitamos sobreponernos a nuestra derrota, el saqueo continua pero ahora es ante nuestros ojos.

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