No nos engañemos es cuestión de principios…

Desde hace muchos años ya, hemos sido testigos de un comportamiento muy peculiar de la clase política, “el oportunismo”, llegando las campañas electorales solo hay una cosa en la mente los políticos (en realidad es la única cosa) su carrera política, el chiste es no quedarse fuera de la jugada, no importa el que se haya dejado el trabajo a medias o tirado, “ya se encargará en que se quede”

Sucede también que en los últimos meses muchos políticos se han añadido a las filas del partido al que le juraron en algún momento la guerra a muerte, sin temor a burlas, ahora se les ve en los medios de comunicación agradeciendo a dicho partido, el que les hayan dado la oportunidad de poder “seguir sirviendo a México”, De hecho, hay partidos que se han encargado de reclutar los desechos de otros partidos.

Realmente, existen dos tipos de chapulines:

1.-Los que brincan de cargo en cargo.

2.- Y los que brincan de partido en partido.

Los primeros planear su siguiente salto desde varios meses antes para ver donde van a acomodarse, mientras que los otros una de dos, o no mes dieron oportunidad en su partido o porque su hambre de poder es enorme y no discriminan entre izquierda o derecha, el que les de hueso, ese es el bueno.

La ambición es enorme, por dinero un político esta dispuesto a hacer lo que sea radicalizarse si se trata de un partido popular o adiestrarse si de servir a los políticos se trata. Al carajo los principios y los ideales lo que importa es no quedarse fuera de la carrera por la grande.

La idea de perpetuarse en la política ya es muy normal en el mundo político de México, lo que no es normal es que se entienda como una aspiración legítima de los políticos. Lo que se le vende a le gente como tú y como yo, es la idea de que el político que nos representa, está buscando un puesto más alto para poder solucionar nuestros problemas, básicamente se está auto recompensando, nosotros les preguntamos a los políticos, ¿no debería ser al revés?, que nosotros los recompensáramos a ustedes para que siguieran su carrera, que nosotros decidiéramos si lo han hecho bien, porque hicieron su trabajo bien ¿verdad?, ¿en qué momento decidieron que lo hicieron correctamente?

Como sea, ya no se trata del mejor, sino el que es más oportunista, si seguimos permitiendo que esto suceda ya no estaremos votando por un representante político que nos represente, sino por un espontáneo que se le ocurrió que podía dedicarse a eso.

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