Los gobernantes, (que no son más que representantes políticos) tienen en su haber una serie de poderes constitucionales que le son concedidos una vez que ganan las elecciones, muchos de estos poderes pasan desde los mas solemnes como el dirigir a un estado o representar a un distrito, pero hay algunos de esos poderes que le otorgan capacidades de fuerza y violencia legal que generalmente son usadas en desmedida, nace entonces la pregunta, ¿Por qué tienen tanto poder los gobernantes?, para responder dicha pregunta es necesario establecer una serie de supuestos que nos permiten entender el poder.

Para muchos filósofos el poder único nació por necesidad humana frente al poder desmedido, en el pasado las personas eran incapaces de vivir en armonía unas con otras, debido a que no existían normas sociales ni principios humanos en común, es decir, cualquiera tomaba lo que quería y hacia lo que deseaba, el caos y el desorden reinaban por doquier, los humanos sin embargo se dieron cuenta que dicha situación no los llevaría a ningún lugar, así que se decidió que el poder desmedido de las personas debía ser erradicado y cedido a una sola persona la cual podría hacer uso del poder infinito para poder mantener la paz de las personas, incluso matar fuese necesario.

La anterior explicación obedece a un filósofo ingles llamado Thomas Hobbes y explica lo anterior en un libro llamado el Lebiathan. Claro está esa vieja explicación del Estado fue evolucionando con el tiempo, pasando por Montesquieu, Rousseau, John Locke, en la cual cada uno le fue añadiendo una nueva perspectiva al Estado, pero la mayoría con una idea en común, el Estado es el ente supremo de organización social. Cabe señalar que como tal existe una confusión social respecto a quien es el Estado, para muchos radicales el Estado es lo mismo que el gobierno y el gobierno es lo mismo que el presidente, lo cual es totalmente falso, el Estado es la es el cumulo de la organización económica, social, política y cultural bajo una misma perspectiva del mundo, en ese aspecto las personas comunes también son parte del Estado, por otra parte, el gobierno es el ente por el cual se hace manifiesto dicho Estado es decir, administra, vigila castiga y toma las decisiones.

Aclarado lo anterior podemos hacernos la siguiente pregunta ¿Hasta dónde puede llegar el poder de un gobernante?, bueno para responder esa pregunta deberíamos preguntarnos, ¿De dónde salió ese poder? y ¿Quién se los dio?

La respuesta es bastante sencilla en ese aspecto, el poder se lo dan las leyes emanadas de la constitución y se vuelven legitimas en el momento en que ganan la elección al cargo mediante tu voto, no solo eso, sino que se vuelven inmunes mediante el fuero político, pero ¿Existe algún que limite dichos poderes?, pero ¿Hasta dónde puede llegar el poder infinito de un gobernante?

En la actualidad los representantes políticos, han llegado a un punto de crisis, la mayoría ve en ellos corrupción, ineficiencia y despotismo, por lo cual la gente no confía en ellos además de que no representan los intereses de las personas, dicha situación ha generado una crisis social profunda la cual ha derivado en la total apatía y el profundo desencanto de la democracia como un medio probable para el buen gobierno.

Está claro que la constitución solo garantiza que los mexicanos sean soberanos votando una vez cada 6 años por presidente, gobernador, senadores y cada 3 años por diputados, lo que no garantiza es el que estos sean sabios, honestos, fieles a sus votantes y habilidosos, tampoco garantiza que los ciudadanos puedan participar directamente en la toma de decisiones nacionales. Dicho campo está limitado solo para aquellos que obtuvieron un escaño en el congreso, o una silla en un estado.

En conclusión, se debe legislar en México sobre distintos puntos que son una evidente necesidad nacional, es momento de separar colocar los pies en la tierra y abandonar el idealismo, para trabajar en un realismo político, necesitamos hacernos la idea de que por más reformas y parches que se le hagan al sistema este seguirá siendo un fracaso, los problemas no radican en las instituciones sino en quien las dirige.

Como organización civil estamos proponiendo que los partidos, senadores y diputados, publiquen y consulten con su electorado antes de elaborar y votar, cualquier propuesta de interés nacional, para que los ciudadanos puedan participar activamente en la vida política del país, lo cual se traduce en el uso efectivo de su soberanía. También estamos colocando como prioridad nacional los asuntos de desarrollo social, antes que los de interés partidista, la clase política debe dejar de vivir de los recursos nacionales para poder generar sus propios recursos, eso no solo ayudará a contar con más recursos, sino que los obliga a ser una opción más competitiva, están acostumbrados a vivir del erario hacen y deshacen sin temer ningún costo social o político, pero eso depende de usted, de mí, de todos.

Conoce la CeroCien en esta misma página.

Compartelo con tus amigos
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •